
La cultura minera asturiana sigue avanzando hacia su reconocimiento como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, mantuvo el lunes una reunión con representantes sindicales, académicos y culturales para analizar el estudio técnico e histórico que servirá de base al futuro expediente de protección.
En el encuentro participaron José Luis Alperi, José Luis Fernández Roces y Fernando Fernández, representantes del SOMA-FITAG-UGT; Jorge Muñiz, director de la Cátedra de la Cultura Minera, y Cristina Cantero, directora del Museo de la Minería y de la Industria. La reunión permitió revisar los avances del informe y abordar los próximos pasos para iniciar formalmente la tramitación.
La declaración BIC busca reconocer una cultura que va mucho más allá del trabajo extractivo. La minería en Asturias generó oficios, lenguajes, formas de convivencia, músicas, rituales, celebraciones y valores compartidos que marcaron profundamente la vida de las cuencas y de muchas familias asturianas.
El estudio analiza esa herencia desde una mirada histórica, técnica y jurídica. Entre las expresiones recogidas figuran la festividad de Santa Bárbara, el Coro Minero de Turón, la Brigada Central de Salvamento Minero o los concursos de entibadores, manifestaciones que ayudan a entender la dimensión humana, social y comunitaria de este patrimonio.
La Consejería impulsó en 2025 la creación de la Cátedra de la Cultura Minera, en colaboración con la Universidad de Oviedo, precisamente para elaborar el informe que fundamentará la declaración. La iniciativa parte de una propuesta promovida por SOMA-FITAG-UGT y cuenta con el respaldo de distintos ayuntamientos.
El Principado destina 60.000 euros al funcionamiento de la cátedra entre 2025 y 2028. El proyecto cuenta además con la colaboración del MUMI y HUNOSA, entidades vinculadas a la conservación, estudio y difusión del patrimonio minero asturiano.
La memoria minera se sostiene en la experiencia de quienes vivieron y transmitieron ese mundo. El informe destaca la continuidad histórica, el arraigo social y la capacidad de transmisión de muchas de estas prácticas, pero también alerta de la necesidad de protegerlas ante el paso del tiempo, la reducción de la actividad extractiva y la desaparición progresiva de quienes fueron protagonistas directos de esa forma de vida.

En esta línea, el MUMI y la Cátedra de la Cultura Minera ya han comenzado a trabajar conjuntamente en acciones para preservar los oficios vinculados a la entibación, una de las técnicas más representativas del trabajo bajo tierra.
La reunión también sirvió para abordar el respaldo del Gobierno de Asturias a la candidatura internacional “Las celebraciones de Santa Bárbara y tradiciones de los mineros”, promovida por Polonia, Austria y Luxemburgo para su inscripción en 2026 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Asturias mantiene vínculos históricos con otros territorios mineros europeos. La llegada de trabajadores procedentes de otros países, especialmente de Polonia, dejó huella en las comunidades mineras asturianas y refuerza una historia compartida que va más allá de las fronteras.
Dentro de ese patrimonio común, Santa Bárbara ocupa un lugar central. Las misas, procesiones, homenajes a compañeros fallecidos, ofrendas florales, música, reparto del bollu y del vino y encuentros colectivos mantienen viva una tradición que combina memoria, identidad y comunidad.

El informe sitúa la primera celebración minera documentada de Santa Bárbara en Asturias en Bustiello, en 1891, y analiza su expansión posterior por las cuencas mineras hasta llegar a la actualidad. Es una tradición que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su fuerza emocional ni su valor colectivo.
La futura declaración BIC quiere proteger todo ese legado: los conocimientos del oficio, las prácticas transmitidas, los rituales, el lenguaje propio, la música, las celebraciones y los valores de compañerismo, fraternidad y solidaridad que forman parte de la cultura minera asturiana.
Reconocer la cultura minera como patrimonio inmaterial es reconocer una parte esencial de Asturias. No solo la historia de los pozos, las galerías y el carbón, sino también la de las familias, los barrios, los pueblos y las comunidades que hicieron de la mina una forma de vida, de lucha, de apoyo mutuo y de identidad compartida.


