
Cabrales reunió ayer deporte, patrimonio y cultura quesera en una jornada centrada en la mejora de espacios públicos y en la protección de las tradiciones del medio rural. La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, visitó el concejo para conocer el resultado de dos actuaciones financiadas por el Principado: la reconstrucción de la cubierta de la pista polideportiva de Arenas y la restauración de la iglesia de Santa María Magdalena de Po.
La visita incluyó también un recorrido por el Mercáu Tradicional, que se celebra en la plaza del Castañéu, en Arenas, dentro del LIV Certamen del Quesu Cabrales. La cita permitió volver a poner el foco en uno de los grandes valores culturales y económicos del concejo: una tradición quesera que forma parte de su historia, de su paisaje y de su identidad.
La primera parada fue en la pista polideportiva situada en el entorno del Colegio Público de Educación Básica Las Arenas, una instalación que sufrió importantes daños a finales de 2023 después de que un vendaval arrancase su cubierta. Para recuperar el equipamiento, el Gobierno de Asturias concedió en 2024 una subvención de 250.000 euros al Ayuntamiento de Cabrales.
Los trabajos finalizaron el pasado año y permitieron devolver la pista a la comunidad educativa, a los clubes y al conjunto de la población. La instalación vuelve a acoger entrenamientos y actividades deportivas de sala durante todo el año, independientemente de la lluvia o de las condiciones meteorológicas, algo especialmente importante en un concejo de montaña.
La jornada continuó en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Po, donde la Consejería de Cultura ha aportado 46.750 euros entre 2023 y 2025 para financiar una restauración desarrollada en tres fases. El templo, construido a finales del siglo XVII junto al río Casañu, es uno de los elementos destacados del patrimonio religioso tradicional de Cabrales.
Antes de las obras, el edificio presentaba problemas en cubiertas, revestimientos, carpinterías, elementos pétreos y espacios auxiliares, además de humedades y deterioro en la estructura de madera del pórtico. La intervención permitió actuar sobre la cubierta, el drenaje, el exterior, la espadaña, los contrafuertes, las fachadas, la sacristía y el interior del templo.
La restauración ha permitido resolver los principales problemas de conservación y recuperar la imagen histórica de la iglesia, utilizando materiales compatibles con las características constructivas del edificio. También se han mejorado sus condiciones de uso, lo que ayuda a mantener vivo un espacio que forma parte de la memoria y de la vida comunitaria de Po.
El recorrido terminó en el Mercáu Tradicional de Cabrales, en plena celebración del Certamen del Quesu. Allí, la consejera recordó el proceso iniciado por el Gobierno de Asturias para declarar la Cultura Quesera Asturiana como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. La propuesta se encuentra ahora en fase de redacción del informe que será elevado al Consejo del Patrimonio Cultural para iniciar formalmente el expediente.
Esta declaración busca reconocer y proteger los conocimientos, técnicas y prácticas transmitidas durante generaciones, así como el papel de las queserías artesanas y de las explotaciones ganaderas en la economía rural, la conservación del paisaje y la fijación de población.
Asturias cuenta con 298 variedades de queso y reúne la mayor concentración de quesos artesanos de Europa. Esa diversidad habla de pueblos, pastos, cuevas, ganaderías, manos expertas y formas de elaboración que han sabido adaptarse al tiempo sin perder su raíz.
En ese mapa quesero, Cabrales ocupa un lugar especialmente simbólico. Su queso es uno de los grandes embajadores gastronómicos de Asturias y una parte esencial de la identidad del concejo. El Certamen y el Mercáu Tradicional muestran cada año que esta cultura sigue viva, genera actividad, atrae visitantes y mantiene el vínculo entre producto, territorio y comunidad.
La jornada en Cabrales dejó una idea clara: cuidar Asturias también es cuidar sus polideportivos, sus iglesias, sus mercados, sus oficios y sus tradiciones. Desde una pista recuperada para la práctica deportiva hasta un templo restaurado o una cultura quesera que aspira a ser protegida como patrimonio inmaterial, el concejo volvió a mostrar cómo lo local puede convertirse en una forma muy concreta de construir futuro.


