
Asturias quiere seguir creciendo como destino turístico, pero hacerlo de una manera más ordenada, equilibrada y respetuosa con el territorio. Con esa idea, el Gobierno de Asturias presentó el pasado viernes el anteproyecto de la Ley de Estancias Turísticas, una norma que incluye la creación de una tasa turística de aplicación voluntaria por parte de los ayuntamientos.
La medida busca que los concejos que así lo decidan puedan contar con una herramienta para generar recursos destinados a mejorar el propio destino. Esos ingresos deberán revertir en cuestiones vinculadas con la sostenibilidad turística, la protección del territorio, la promoción, el refuerzo de servicios y la calidad de la experiencia de quienes visitan Asturias.
La vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, defendió que Asturias atraviesa un buen momento turístico y que ese crecimiento debe gestionarse con responsabilidad. La idea, explicó, es que quienes disfruten del territorio también contribuyan a cuidarlo y a mejorar los servicios que hacen posible esa experiencia.
Uno de los aspectos principales del anteproyecto es que la aplicación de la tasa será voluntaria para cada ayuntamiento. Es decir, no se implantará de forma automática en todos los concejos, sino que cada administración local podrá decidir si la activa o no. Además, el Principado asumirá la gestión, por lo que no supondrá un coste añadido para los ayuntamientos.
La tasa se aplicaría únicamente en los periodos de mayor actividad turística: del 1 de junio al 30 de septiembre y durante la Semana Santa, con un límite máximo de cinco noches por estancia. Las tarifas variarían según el tipo de alojamiento, desde los 0,50 euros en establecimientos rurales, albergues, campamentos turísticos o acampadas temporales vinculadas a eventos, hasta los 3 euros en hoteles de cinco estrellas superior o estancias en cruceros turísticos.
También se contemplan importes intermedios para otros alojamientos. Las pensiones tendrían una tarifa de 1 euro, los apartamentos turísticos de 2 euros, las viviendas vacacionales de 2 euros y las viviendas de uso turístico de 2,50 euros.
El texto recoge además diferentes exenciones. No tendrían que abonar la tasa, entre otros casos, las personas menores de edad, quienes acrediten una discapacidad igual o superior al 65%, las estancias por motivos de salud debidamente justificadas, los viajes vinculados a estudios, investigación académica, programas públicos de talento o competiciones deportivas oficiales de deportistas federados.
Con esta propuesta, Asturias se suma al debate sobre cómo gestionar el éxito turístico sin perder aquello que hace especial al destino. La clave está en que el crecimiento deje también un retorno directo en el territorio, especialmente en aquellos lugares que reciben más visitantes y necesitan reforzar servicios, cuidar espacios y mantener la calidad de vida local.
El anteproyecto inicia ahora su última fase de tramitación antes de ser aprobado por el Consejo de Gobierno. La medida forma parte de los compromisos políticos del Ejecutivo autonómico para este año y plantea una idea de fondo cada vez más presente en el turismo asturiano: recibir visitantes, sí, pero sin olvidar que el paisaje, los pueblos, los servicios y la vida cotidiana también necesitan ser cuidados.



