
El Centro Niemeyer vuelve a situarse en el centro de la creación cultural asturiana. Esta vez lo hace como imagen protagonista del nuevo disco de Víctor Manuel, Solo a solas conmigo, un trabajo íntimo y reflexivo cuya portada y material gráfico se han realizado en la Plaza y la Cúpula del emblemático espacio avilesino.
El vínculo entre el cantautor y Avilés se refuerza además con un dato que confirma la expectación generada por esta nueva etapa: las entradas para el concierto del 15 de marzo de 2026 en el Centro Niemeyer ya están agotadas, colgando el cartel de “no hay entradas” con meses de antelación.
Un proyecto íntimo que mira de frente al presente
Solo a solas conmigo es mucho más que una gira. Es un proyecto personal y sereno, concebido para teatros y auditorios, en el que Víctor Manuel revisita su trayectoria desde la madurez artística, sin artificios y con la palabra en primer plano. Un nuevo capítulo para un creador que sigue dialogando con el tiempo que vivimos y con varias generaciones que han crecido escuchando sus canciones.
En los conciertos no faltarán temas que forman parte de la memoria emocional colectiva, como Soy un corazón tendido al sol, El abuelo Vitor, Solo pienso en ti, Bailarina, Planta 14, Adónde irán los besos o Asturias, junto a nuevas composiciones que amplían ese relato vital y musical.
Cantar a contracorriente
Publicado el pasado 21 de noviembre, el disco Solo a solas conmigo habla de nosotros y del momento que nos toca vivir, con letras que rehúyen el conformismo y apuestan por la lucidez, la dignidad y la emoción. Un trabajo que rema contra la corriente, contra el ruido y la resignación, manteniendo intacta la mirada crítica y humana que ha definido la obra del artista durante más de seis décadas.
El álbum cuenta con 14 canciones inéditas, producidas y arregladas por David San José, e incluye colaboraciones con Rozalén, Mikel Izal y el propio David San José, hijo del artista.
Avilés, imagen de un reencuentro
Que el Centro Niemeyer sea el escenario visual del disco no es casual. Su arquitectura abierta, simbólica y contemporánea acompaña el tono del proyecto y refuerza la conexión entre Asturias, creación cultural y memoria viva. Un reencuentro entre Víctor Manuel y su público que, una vez más, promete ser profundo, honesto y emocionante.
