
El Naranco da un nuevo paso para cuidar y facilitar el acceso a su patrimonio. Han comenzado las obras de la nueva conexión peatonal entre Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo/Lliño, una actuación que permitirá recorrer ambos monumentos de forma directa, segura y accesible.
Hasta ahora, aunque existía un itinerario desde el Centro de Interpretación del Prerrománico hacia cada edificio, no había un camino específico que uniera directamente ambos templos. La nueva senda resolverá esa carencia y evitará que las personas visitantes tengan que invadir la carretera para continuar el recorrido.
La intervención contempla la creación de un trazado exclusivamente peatonal, que seguirá en gran parte el sendero natural ya marcado por quienes visitan el lugar. Además, se construirá un pequeño puente para salvar el arroyo y conectar con el camino urbanizado existente, eliminando así cualquier punto conflictivo con el tráfico.
Con un presupuesto de 381.845 euros y un plazo de ejecución de seis meses, la obra ha sido diseñada para integrarse con respeto en el paisaje del Naranco. Se empleará piedra caliza en tonos grises, en sintonía con el entorno y con el puente ya existente, y las sendas se realizarán en hormigón armado coloreado con bordes de piedra y sistemas de drenaje adecuados.

Más allá de lo técnico, esta actuación supone ordenar los flujos peatonales, reforzar la seguridad y mejorar la experiencia de visita en uno de los enclaves patrimoniales más emblemáticos de Asturias. Una apuesta por hacer más accesible nuestro legado sin alterar su esencia.
La mejora se suma a otras intervenciones en marcha en Oviedo/Uviéu, como los trabajos de restauración en La Foncalada, consolidando un esfuerzo continuado por proteger y poner en valor el conjunto prerrománico.
Porque el patrimonio no solo se conserva: también se cuida facilitando que pueda disfrutarse con seguridad y respeto.


