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La jota asturiana da un paso clave para ser Bien de Interés Cultural

La jota en Asturias ha iniciado formalmente el camino para convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial. La apertura del expediente, publicada ayer, 21 de octubre, en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (Bopa), busca reconocer y proteger una expresión tradicional en la que confluyen música, baile, lenguas propias y memoria generacional.

Lejos de limitarse a una manifestación conservada únicamente en el ámbito folclórico, la jota continúa presente en fiestas, romerías y encuentros populares de numerosos pueblos asturianos, sostenida por quienes siguen cantándola, bailándola y transmitiéndola.

La memoria técnica incorporada al expediente pone además el foco en su riqueza lingüística. Las letras conservadas y transmitidas en Asturias incluyen expresiones en asturiano, eonaviego y castellano, reflejando la diversidad cultural de los territorios en los que esta tradición se ha desarrollado.

El baile tampoco presenta una única forma en todo el territorio. El expediente identifica al menos seis grandes variantes geográficas, con diferencias en los pasos, las melodías y los acompañamientos.

Entre las referencias históricas recogidas aparecen testimonios documentados de la presencia de la jota en Llanes a comienzos del siglo XIX, muestra de la larga trayectoria que esta expresión cultural tiene en Asturias.

Su pervivencia está ligada al trabajo realizado durante generaciones por grupos de baile, escuelas de música tradicional y numerosas personas encargadas de conservar repertorios y formas de interpretación. En los últimos años se han sumado también iniciativas como las noches en danza, que recuperan el componente participativo de la tradición y devuelven el baile a espacios de encuentro colectivo más allá de los escenarios.

El proceso para su protección cuenta ya con varios antecedentes. La jota fue declarada en 2023 Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por el Ministerio de Cultura y, en enero de 2024, pasó a formar parte del Censo del Patrimonio Cultural Inmaterial de Asturias.

Posteriormente, en mayo de 2024, el Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias informó favorablemente sobre el inicio del procedimiento para declararla BIC. La incoación publicada ahora supone un nuevo avance dentro de ese proceso.

La dimensión de esta tradición va además más allá de Asturias. España ha tramitado la candidatura de la jota para su incorporación a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, una propuesta que será examinada en diciembre de 2026.

La protección asturiana busca reconocer precisamente el carácter vivo de esta manifestación. La jota continúa reuniendo a distintas generaciones y manteniendo en circulación músicas, pasos de baile, letras, conocimientos y formas de encuentro comunitario.

Su posible declaración como BIC supondría también reconocer el patrimonio lingüístico asociado a esta tradición y la presencia del asturiano y el eonaviego en repertorios transmitidos durante generaciones.

El expediente abre así una nueva etapa para una de las expresiones más extendidas de la cultura tradicional asturiana, con el objetivo de favorecer su conservación sin desligarla de aquello que ha permitido que llegue viva hasta el presente: las personas y comunidades que continúan bailándola, cantándola y compartiéndola.

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