
La cultura asturiana de la gaita, la danza tradicional y les Mazcaraes d’Iviernu han dado un paso importante para lograr la máxima protección patrimonial en Asturias. El pleno del Consejo del Patrimonio Cultural informó ayer, lunes 15 de junio, favorablemente del inicio de los expedientes para declarar estas tres manifestaciones como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.
La reunión estuvo presidida por la consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, y sirvió también para emitir el informe final favorable sobre la trashumancia en Asturias. Este último expediente se encuentra ya en su fase definitiva y será trasladado al Consejo de Gobierno para que apruebe formalmente su declaración como BIC.
El siguiente paso para la gaita, la danza y les mazcaradas será la aprobación de las correspondientes resoluciones por parte de la consejería. Desde ese momento, estas expresiones culturales contarán con la protección provisional reservada a los bienes que aspiran a ser declarados BIC, mientras continúa un procedimiento que incluirá informes especializados, exposición pública y un periodo para presentar alegaciones.
La Cultura Asturiana de la Gaita representa mucho más que la interpretación de un instrumento. A su alrededor existe todo un universo formado por repertorios, intérpretes, bandas, agrupaciones, artesanos constructores y formas de aprendizaje que mantienen viva una de las expresiones musicales más reconocibles de Asturias. La gaita acompaña fiestas, actos sociales, celebraciones populares y momentos institucionales, formando parte de la banda sonora cotidiana del país.
También avanza el reconocimiento de la Danza en Asturias, entendida como un conjunto amplio de bailes y expresiones coreográficas vinculadas a celebraciones festivas, rituales y comunitarias. El expediente incluye tanto las danzas que han mantenido una práctica continuada como aquellas que fueron recuperadas en las últimas décadas, con una atención especial a la Danza del Portal de Villaviciosa.
El tercer expediente se refiere a Les Mazcaraes d’Iviernu, celebraciones del ciclo invernal en las que se mezclan personajes enmascarados, música, escenificación, rituales y participación vecinal. Estas manifestaciones se han conservado gracias a la transmisión entre generaciones y al esfuerzo de comunidades que siguen sacándolas a las calles cada invierno.
La futura protección busca ayudar a conservar unas tradiciones que solo tienen sentido mientras continúan vivas y vinculadas a sus pueblos. Su reconocimiento permitirá reforzar la investigación, la difusión y la transmisión a las nuevas generaciones, respetando las particularidades de cada celebración.
Más avanzada se encuentra la declaración de la trashumancia en Asturias, una práctica ganadera basada en el desplazamiento estacional de los animales y estrechamente relacionada con la configuración del paisaje, los caminos y las formas de vida del medio rural. El expediente cuenta con el respaldo de la Universidad de Oviedo y del Real Instituto de Estudios Asturianos, y será llevado directamente al Consejo de Gobierno para su aprobación definitiva. La trashumancia forma parte, además, del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad reconocido por la Unesco.
Durante la reunión se informó también del comienzo de los trabajos para impulsar en el futuro la declaración como BIC de la Cultura Quesera Asturiana. La iniciativa busca reconocer un legado ligado a los pueblos, los pastos, las ganaderías, el conocimiento artesanal y una diversidad de quesos que constituye una de las grandes riquezas gastronómicas y culturales de Asturias.
El Consejo abordó igualmente varias actuaciones relacionadas con edificios históricos. Se iniciarán los trámites para declarar como monumento la Casa del Marqués de Aledo, construida en 1920 en la colonia de Santa Marina, en Ribadesella/Ribeseya, y considerada un ejemplo singular de la arquitectura residencial asturiana del primer tercio del siglo XX.
También recibió el visto bueno el proyecto de rehabilitación del Casino de Llanes, ya protegido como BIC. Las obras contemplan la reparación de las cubiertas, mejoras en el aislamiento y la accesibilidad y la restauración de elementos interiores, con condiciones destinadas a preservar los valores históricos y artísticos del inmueble.
La reunión deja una mirada amplia sobre el patrimonio asturiano: desde los edificios históricos hasta las tradiciones que se interpretan, se bailan, se celebran o se transmiten en comunidad. Proteger la gaita, las danzas, les mazcaradas, la trashumancia o la cultura quesera significa reconocer que la identidad de Asturias no se conserva únicamente en museos y monumentos, sino también en los conocimientos y costumbres que siguen formando parte de la vida de sus pueblos.