
Asturias vivirá este año una cita histórica con su patrimonio más ancestral. El Festival Internacional de la Máscara Ibérica (FIMI), uno de los grandes encuentros culturales de la Península, celebrará en nuestra tierra su decimoctava edición, y lo hará por primera vez fuera de Portugal desde su creación en 2006.
El festival desplegará un amplio programa de actividades por distintos puntos del territorio, especialmente en aquellos concejos donde las mascaradas siguen formando parte viva de la tradición. La llegada del FIMI coincide además con el proceso para declarar el conjunto de las mascaradas asturianas como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, siguiendo el camino ya abierto por los Sidros y Comedies.
El momento culminante llegará el 13 de junio, con un gran desfile en Oviedo/Uviéu que reunirá a cerca de 600 participantes procedentes de distintos territorios de la Península Ibérica y de otros países europeos. Será una procesión colorida y simbólica que convertirá las calles de la capital asturiana en un mosaico de identidades, ritos y sonidos.
Más allá del desfile, el FIMI 2026 propone una programación abierta y diversa: exposiciones fotográficas que dialogan entre tradición y creación contemporánea, conferencias sobre patrimonio cultural, conciertos que combinan raíces y modernidad, talleres artesanos para conocer de cerca el proceso de creación de máscaras y trajes, y proyecciones audiovisuales dedicadas a las fiestas populares europeas.
La celebración en Asturias tiene un significado especial. Durante años, colectivos asturianos como los Mazcaritos d’Uviéu, Os Reises de Tormaleo, Os Reises de Valledor o los Sidros han participado activamente en el festival en Portugal, llevando allí la fuerza de nuestras tradiciones. Que ahora el encuentro cruce la frontera es también un reconocimiento al compromiso del tejido cultural asturiano.
El FIMI nació en Oporto y se consolidó en Lisboa como una referencia cultural ibérica. Su llegada a Asturias refuerza los lazos con Portugal y sitúa a nuestra comunidad en el centro de un diálogo europeo sobre identidad, memoria y patrimonio inmaterial.
Porque las máscaras no son solo disfraces. Son memoria colectiva, rito compartido y una forma de entender quiénes somos. Y este año, esa celebración tiene acento asturiano.



