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Carlos Hipólito regresa a Avilés con una historia incómoda y necesaria sobre arte y dignidad

El teatro vuelve a mirar de frente a la historia en Avilés. Carlos Hipólito regresa al Teatro Palacio Valdés para protagonizar Música para Hitler, una obra que plantea un dilema tan real como perturbador: ¿qué ocurre cuando el poder totalitario intenta utilizar el arte como propaganda?

El espectáculo abre el primer trimestre de escenAvilés con dos funciones, este viernes 9 y sábado 10, ambas a las 20:00 horas, y sitúa al público en el sur de Francia, donde el músico Pau Casals, exiliado tras la Guerra Civil, recibe una petición directa del régimen nazi: tocar para Hitler.


Una decisión que lo cambia todo

La obra parte de un hecho histórico poco conocido pero documentado: el intento del Tercer Reich de sumar a Casals a su maquinaria simbólica. Negarse significaba arriesgarlo todo. A partir de ese punto, el texto transforma la historia en teatro, explorando las grietas morales, los silencios y los miedos que rodean una decisión tomada desde la conciencia.

Hipólito encarna a un Casals firme, humano y vulnerable, acompañado sobre el escenario por Kiti Manver, Dani Muriel y Marta Velilla, en un reparto que da vida a un episodio cargado de tensión, intimidad y contradicciones.


Teatro que interpela

Escrita por Juan Carlos Rubio y Yolanda García Serrano, Música para Hitler no pretende reconstruir la historia al detalle, sino detenerse en un instante concreto y ampliarlo, observarlo desde dentro y preguntarse qué haríamos nosotros en ese mismo lugar.

El texto introduce, junto a los personajes reales del entorno de Casals, la figura de un joven oficial alemán, también músico, atrapado entre la obediencia militar y la admiración artística. Una mirada que añade complejidad y profundidad al relato.


Un éxito que no deja de crecer

La obra llega a Avilés avalada por un amplio respaldo del público, tras una gira nacional iniciada la pasada primavera y con funciones programadas, al menos, hasta abril de 2026. Carlos Hipólito, habitual del Palacio Valdés, vuelve así a encontrarse con un público que ya lo ha acompañado en montajes anteriores como La estación o Rita.

Música para Hitler es, en definitiva, teatro que incomoda, emociona y obliga a pensar, una propuesta que recuerda que el arte no es neutro y que, incluso en los momentos más oscuros, puede convertirse en un acto de resistencia.

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