
Avilés se convierte estos días en punto de encuentro del sector agroalimentario del norte con la celebración de Salenor, el Salón de la Alimentación y Equipamiento del Norte de España. Y en este gran escaparate, el sello Alimentos del Paraíso Natural tiene un papel protagonista, mostrando la fuerza y diversidad de la producción asturiana.
Más de mil marcas participan en esta cita profesional que reúne a empresas, distribuidoras y especialistas del sector. Dentro del evento, 32 productores asturianos mantienen 175 reuniones comerciales con doce grandes distribuidoras nacionales, entre ellas Carrefour, Alcampo, Alimerka, Masymas, Vegalsa-Eroski, Makro o El Corte Inglés-Club Gourmet. Un impulso directo a la comercialización que puede traducirse en nuevas oportunidades de negocio para el campo asturiano.
El espacio propio de Alimentos del Paraíso Natural permite mostrar una amplia variedad de productos con identidad: miel IGP, quesos artesanos, ternera asturiana IGP, lácteos como helados o bebidas emblemáticas como la sidra DOP y el vino de Cangas. Sabores que hablan de territorio, tradición y calidad.
La experiencia no se queda en la exposición comercial. La guisandera Ramona Menéndez, de Casa Belarmino, ha protagonizado un showcooking con producto asturiano, demostrando cómo la cocina tradicional sigue siendo una poderosa embajadora del sector primario. Además, el espacio del Principado acoge estos días demostraciones de escanciado de sidra, reforzando uno de los gestos culturales más reconocibles de Asturias.
El respaldo institucional al sector agroalimentario se traduce también en líneas de ayuda para la transformación y comercialización, así como en programas que fomentan el emprendimiento rural. A ello se sumará este año la campaña Saborea el Paraíso, dotada con un millón de euros para impulsar los productos con DOP e IGP.
Salenor, organizado por la Cámara de Comercio de Avilés con el apoyo de distintas entidades, vuelve a demostrar que Asturias tiene en su sector agroalimentario una de sus grandes fortalezas económicas y culturales. Porque cuando se apuesta por el producto local, se apoya a quienes trabajan la tierra y se preserva una forma de vida que define al Paraíso Natural.



